KOKAMAMA
Abundancia divina Itersecciones entre Mito, Filosofía y Metafísica
Paula Otegui / Alejandro Thornton / Pedro Perelman / Jorge Opazo / Max Alyundi
Curador Daniel Fischer
Vernissage Viernes 21 de Noviembre 19 hs
Cierre 26 de Diciembre
Vistas lunes a Viernes 14 a 19 hs
Sábados por cita previa a nestorzonana@gmail.com
Juan Ramirez de Velasco 556 Pb - Villa Crespo
La leyenda de Mama Coca, arraigada en la tradición incaica, entrelaza el origen de la planta de coca (Erythroxylum coca) con temas de fertilidad, abundancia y conexión con lo divino. En este mito, Mama Coca, una mujer de gran belleza y prosperidad, se transforma tras su muerte en la planta de coca, símbolo de mediación entre lo humano y lo sobrenatural en la cosmovisión andina. Esta narrativa cargada de conceptos filosóficos y metafísicos sobre la interconexión de la naturaleza y lo divino, regresa en el mundo contemporáneo como posible rescate y señal de nuestras ideas en un mundo volátil, lleno de vertiginosas opresiones y una sociedad caracterizada por la inestabilidad, la incertidumbre y el cambio constante, en contraste con la "modernidad sólida" Según Spinoza, la naturaleza y lo divino están intrínsecamente unidos en la idea de 'Deus sive Natura'. De manera similar, el mito de Mama Coca presenta a la coca como un elemento mediador y sagrado que conecta a los humanos con lo sobrenatural. Como señala Catherine Allen (1988), 'la coca es un elemento intersticial entre los humanos y lo sobrenatural', lo que sugiere que esta planta evoca y señala correspondencias profundas entre lo subjetivo y lo objetivo, repensando así la relación entre lo espiritual y lo material. En este marco, Paula Otegui, Alejandro Thornton, Jorge Opazo, Max Alyundi, Pedro Perelman ensayan distintas estrategias y lenguajes en busca abrazar la potente y rica complejidad de la cultura andina, conectando debates actuales y ancestrales sobre la sacralidad de la naturaleza, el papel fundante de los símbolos en la mediación entre lo humano y lo trascendente y su posible función simbólica en la cultura. Pero también como elemento mediador, nos invitan a reflexionar sobre la relación entre lo humano y lo no humano, y cómo los símbolos y la naturaleza se entrelazan en nuestra cultura. desafiandonos a reconsiderar nuestras conductas, nuestra relación con el mundo natural y lo trascendente, nuestra visión sobre cómo transitar y volver sobre ciertos modos de vivir y estar en el mundo; Aprender a vivir juntos en el intento de respetar y cuidar, todo aquello que ha sido creado como un ecosistema abundante, sutil y necesario.
Curador Daniel Fischer
Paula Otegui: El jardín de las capas infinitas (Eje: La Naturaleza como Deidad) La pintura de Paula Otegui se presenta en Kokamama como un tejido visual inabarcable, donde la mirada se pierde y se encuentra en una selva de signos. Para esta exposición, la artista genera una pintura expandida que trasciende el muro, con capas que avanzan como fragmentos e invitan, en un guiño potente, a destramar la pintura. No hay vacío en su obra; hay una pulsión por llenar el plano con historias que se superponen, como si cada pincelada fuera un estrato geológico de la memoria americana. Otegui construye una cartografía donde lo natural y lo cultural se hibridan, recordándonos que la tierra que habitamos es un palimpsesto de luchas, mitos y deseos.Alejandro Thornton: La escritura del origen (Eje: El Lenguaje como Elemento Intersticial)En la obra de Alejandro Thornton, la hoja de coca se desprende de su materialidad orgánica para convertirse en texto, signo y presencia. Para esta edición, sus obras se presentan como esculturas totémicas en acero inoxidable, erigiéndose en la sala como dioses para adorar que otorgan tridimensionalidad y un brillo eterno a su poética visual. Thornton trasciende la superficie plana: a través de la construcción de estas formas, el lenguaje adquiere un cuerpo físico y sagrado. El artista opera, a partir de un signo madre, como un transcriptor de silencios, donde cada pieza actúa como una partitura de memoria ancestral bajo la dureza y el reflejo del metal.
Pedro Perelman: El orden de lo sagrado (Eje: Arquitecturas del Símbolo y la Mediación) La obra de Pedro Perelman se erige como una arquitectura del símbolo. Para esta exposición, Perelman construye un retablo donde lo humano, lo divino y la tecnología generan puentes de diálogo bajo una atmósfera de realismo mágico. Con una precisión casi técnica, el artista destila la esencia de la hoja y el rito para devolvernos una imagen donde la geometría se vuelve orgánica. Sus piezas funcionan como hojas de un libro mágico contemporáneo: figuras que sintetizan la fuerza de lo humano y el poder de la planta en un equilibrio perfecto de líneas y planos de color, sugiriendo que el vínculo con la tierra es un sistema de engranajes vitales que nos sostiene y nos organiza.Jorge Opazo: El mito en viñetas (Eje: Mitologías Contemporáneas y Narrativas del Presente)La propuesta de Jorge Opazo funciona como un portal donde la tradición y la cultura visual contemporánea colisionan bajo una mirada monumental. Con la agudeza de un cronista visual, Opazo traslada la mística de la hoja a un escenario de ficción donde la iconografía adquiere un carácter épico. Sus representaciones apelan al mundo fantástico de los dioses, desplegándose en secuencias que evocan la narrativa de un friso antiguo, donde lo sagrado se infiltra en el presente a través del trazo y la viñeta. Opazo nos desafía a repensar nuestra herencia cultural desde los códigos del presente, encontrando en su narrativa una vitalidad legendaria, rebelde y profundamente actual.

Max Alyundi: Materia Sagrada y Ritualidad de la Ofrenda (Eje: Materia Sagrada y Ritualidad de la Ofrenda) En la obra de Max Alyundi, la imagen no es un soporte pasivo, sino un organismo vivo cargado de memoria y energía. A través del collagey fotomontaje, la fotografía y el video, Alyundi construye una narrativa donde la figura de la Kokamama emerge como un ser contemporáneo; una entidad que porta la tradición ancestral mientras habita y transita las asperezas de la vida urbana. Su trabajo se sitúa en ese borde difuso donde el montaje se vuelve ritual. En su propuesta, el video no solo documenta, sino que invoca: los fragmentos de luz y movimiento operan como amuletos visuales que protegen lo sagrado frente a las dificultades y el caos de la ciudad. A través de este ensamblaje, la Kokamama se desplaza entre el cemento y el rito, transformando el registro audiovisual en un conductor de fuerzas que buscan reconectarnos con la tierra a pesar del ruido moderno. Hay en la práctica de Alyundi una voluntad de escucha. Su obra nos recuerda que el acto de capturar, recortar y secuenciar estas imágenes es, en su estado más puro, una forma de resistencia, un acto de gratitud y una ofrenda necesaria al mundo actual